Historias

Hay personas que desbordan simpleza. Pareciera natural la capacidad que tienen de entender la vida y aceptarla como viene. No importa si les duele el alma, están agradecidas. Esa sensibilidad me estremece. Me deja sin palabras. Me hace admirar a la persona más que a cualquier presidente, phd, premio nobel galardonado o cosa similar. En definitiva, me hace acordar a mi papá.

Hoy conversé con una señora que sirve café en la subsidiaria de la empresa para la que trabajo en Guatemala y con dulzura me contó un poco de su historia. Dura,  como imagino que debe ser el común denominador de un país con marcada pobreza e inequidad. Un país que tiene unos 46 billones de GDP comparando con los 2.4767 Trillones de Brazil para tomar como ejemplo (según recién chequeé en el WB). Sostén de familia. Viudez, muerte de un hijo en manos de la violencia del país y la vida marcada por falta de oportunidades. Pero a su vez tanta honesta dulzura en cada palabra.

Me emocionó haste las indisimulabes  lágrimas ( y no me estoy por tener mi período o cosa similar) y compartí mi tristeza. Tanto asi de espontáneo fue que me ofreció un abrazo. Gesto simple. Grande.


Comentarios

Entradas populares