Paréntesis

Definitivamente esa es la sensación reinante. Como si hubiésemos detenido el tiempo para tomarnos un recreo. Dejamos de correr para llegar al gimnasio, dejamos de preocuparnos por coordinar mucho en poco tiempo, nos olvidamos de la palabra inseguridad y hasta disfrutamos la compra del supermercado.
Podemos estar horas en el super sorprendiéndonos de los packaging y de los lugares de los que importan los productos. Despilfarrar unas 6 horas corridas en la biblioteca. Ale, claramente, yo me puedo morir si no hablo en hora y media.
En medio de este paréntesis, la cabeza deja de pensar en lo práctico y urgente, y empieza a volar. El cuerpo pide salir a correr y hasta podría afirmar que en mi caso particular tolera más el frío.
Asi le andamos haciendo honor al don Carl Honoré y vivimos más lento, igual creo que el don nunca se asomó por estas praderas o por lo menos acá vendió menos libros. Igual, que no queden dudas que hacemos trueque de toda esta pachorra por unos mates y un asado con amigos. Pero como les decía, esto definitivamente es un paréntesis, ahora tenemos un cine casi para nosotros y nos sacamos los zapatos antes de entrar a cada casa sin precupamos porque los roben.

Comentarios

Ximena con X dijo…
Que lindo esto del paréntesis, me encataría tener alguno, jaja!! La vida enloquecedora de Buenos Aires no te lo permite, aprovechen que pueden.
Y que lindo eso de tener el cine para ustedes solos, lo que daría por no escuchar el marmota de al lado masticando sus pochoclos en mi oreja.
Disfruten, que se los ve super!!!
Xime

Entradas populares