Tonight is not the night
Este fue un fin de semana muy onanístico. Es decir, para aquellos que se interrogan con algo de vergüenza, un fin de semana muy pajero. Dice la historia etimológica de la palabra, que Onán, personaje del Antiguo Testamento, derramaba su semilla por los suelos para no embarazar a su cuñada. A primera vista se podría decir: "che, que hdp este Onán, encima de jeropa se birlaba a su cuñada y acababa afuera, un verdadero caradura!" Bueno, la historia tiene sus complicaciones socio-culturales de época, pero Dios, que a esa altura del libro es el Dios de los Judíos y no el blando Dios de los Cristianos, y sin saber que pasó en el medio cualquiera que ojee un poco el Gran Libro con atención entre tomo 1 y tomo 2 se va a dar cuenta que el primero tiene mucha menos pulgas que el segundo, cuestión, Dios, lo castigó matándolo. Sí, lo mató por pajero. Durísimo.
Afortunadamente, hoy en día la deidad está mas relajada, de lo contrario este fin de semana hubiese sido una matanza. Fue un fenómeno masturbatorio social; miles de personas sin ganas de hacer nada, levantándose tarde, sin salir de sus casas, leyendo, navegando internet, mirando películas piratas. El bar vacío (el Gradbar como se le dice en la jerga lancasteriana). Y para colmo, un viento frío e infernal (un buen oxímoron si lo pensamos un poco) aullando por los pasillos nos invita a no cambiar de opinión. Romi leyó, chateó, miró videos en youtube, habló con amigas, yo, leí, tomé café, leí, tomé otro café. En realidad, si lo pienso en perspectiva, fue un día agradable, lento, como recuerdo los días de mi infancia, en esas salidas por la calle que parecían durar días, o esas horas de aburrimiento en enero donde maldecía que mis amigos estuviesen de vacaciones cuando yo ya había vuelto.
Coincido con un profesor que el otro día decía que hay que recuperar la contemplación: No hacer nada. Pero nada, no boludear con la tele, escuchar música, leer un libro, no, media hora de nada, silencio y los escasos y mediocres pensamientos que tenemos rebotando contra nuestro cráneo como una moneda de 5 centavos que se nos cae en la vereda. Recuperar el tiempo, la duración.
¿Qué dicen?
Afortunadamente, hoy en día la deidad está mas relajada, de lo contrario este fin de semana hubiese sido una matanza. Fue un fenómeno masturbatorio social; miles de personas sin ganas de hacer nada, levantándose tarde, sin salir de sus casas, leyendo, navegando internet, mirando películas piratas. El bar vacío (el Gradbar como se le dice en la jerga lancasteriana). Y para colmo, un viento frío e infernal (un buen oxímoron si lo pensamos un poco) aullando por los pasillos nos invita a no cambiar de opinión. Romi leyó, chateó, miró videos en youtube, habló con amigas, yo, leí, tomé café, leí, tomé otro café. En realidad, si lo pienso en perspectiva, fue un día agradable, lento, como recuerdo los días de mi infancia, en esas salidas por la calle que parecían durar días, o esas horas de aburrimiento en enero donde maldecía que mis amigos estuviesen de vacaciones cuando yo ya había vuelto.
Coincido con un profesor que el otro día decía que hay que recuperar la contemplación: No hacer nada. Pero nada, no boludear con la tele, escuchar música, leer un libro, no, media hora de nada, silencio y los escasos y mediocres pensamientos que tenemos rebotando contra nuestro cráneo como una moneda de 5 centavos que se nos cae en la vereda. Recuperar el tiempo, la duración.
¿Qué dicen?

Comentarios
No tiene estrictamente que ver pero recomiendo el libro "Elogio de la lentitud" de Carl Honoré.
Espero que estén bien por allá, fuerza queridos.
Abrazo,
Luciano (Chaca).