Back on track woman
Hace un año que no escribo en mi blog. Y hace unos tres años que básicamente no escribo mucho por aquí a pesar de que la vida no deja de darme letra. Es increíble. Tengo para contar muchas historias de este viaje que es la vida pero quisiera detenerme por un momento a pensar en la onda y la fuerza que tenemos las mujeres cuando nos juntamos. Nos cuesta a priori. Pensamos demasiado, nos juzgamos, nos criticamos, nos condicionamos mucho. Creo que ni nosotras mismas nos damos cuenta de ello. Capaz son los años de recibir conceptos armados pero tampoco es cuestión de librarse de culpas. Es necesario alentar más a las personas que piensan distinto, a esos que rompen la norma. Y aún más si son mujeres, nosotras como género, debemos ser las primeras en aceptarlas y alentar esa diferencia como un valor.
Tengo la fortuna de contar con amigas inteligentes, divertidas, y que se valen por sí mismas. Que tienen tanta garra como un grupo comando en medio de una guerra despiadada o infinita dulzura y paciencia según lo demande el caso. De todas aprendo y a todas las admiro. Cada una con la vida que eligió y las circunstancias que le tocaron. Cuento cerquita mío -a pesar de las distancias con muchas- con amigas que esencialmente son buenas personas, que siempre quieren sumar. Me hace pensar en lo difícil que es manejar eso desde nuestro género, tan criticado constantemente, por ser, por no ser, por aspirar a ser, por dejar de ser; etc. Las mujeres sufrimos los peores embates por simplemente ser mujer. Si somos feas, mejor que seamos inteligentes. Si somos lindas, usualmente no somos inteligentes. Si somos lindas e inteligentes, seguro que en el camino tuvimos "algo" con alguien para conseguir otra cosa. Es muy difícil que en un primer intento, alguien tenga la delicadeza de pensar qué recorrido hicimos, qué pensamos, qué intereses tenemos. Siempre es más fácil apoyarse en la apariencia, en el preconcepto. Hasta nuestro estado civil nos condiciona y ni hablar la maternidad. La verdad, es que ser mujer es complejo en un mundo predominantemente determinado por la mirada de una tácita supremacía masculina. Muchas veces incluso reforzada por otras mujeres. Un mundo en el cual seguimos recibiendo menor salario sólo por ser mujeres. En un mundo donde algunos hombres nos matan, nos queman, nos acosan simplemente porque a fin de cuenta nos consideran un bien más.
Lo cierto es que juntas las mujeres nos potenciamos. Deberíamos hacer más cosas juntas y por nosotras, dejar pasar la primera impresión y darnos crédito. Ya se hizo mucho pero quisiera que mis sobrinas (reales y postizas) (o una hija?) tengan el camino más fácil. A fin de cuentas las mujeres determinamos los hombres que nos rodean, padres, hermanos, hijos, novios; esposos, amigos. No me quiero poner mística ni extremista pero sin dudas la mujer transforma todo.
Tengo la fortuna de contar con amigas inteligentes, divertidas, y que se valen por sí mismas. Que tienen tanta garra como un grupo comando en medio de una guerra despiadada o infinita dulzura y paciencia según lo demande el caso. De todas aprendo y a todas las admiro. Cada una con la vida que eligió y las circunstancias que le tocaron. Cuento cerquita mío -a pesar de las distancias con muchas- con amigas que esencialmente son buenas personas, que siempre quieren sumar. Me hace pensar en lo difícil que es manejar eso desde nuestro género, tan criticado constantemente, por ser, por no ser, por aspirar a ser, por dejar de ser; etc. Las mujeres sufrimos los peores embates por simplemente ser mujer. Si somos feas, mejor que seamos inteligentes. Si somos lindas, usualmente no somos inteligentes. Si somos lindas e inteligentes, seguro que en el camino tuvimos "algo" con alguien para conseguir otra cosa. Es muy difícil que en un primer intento, alguien tenga la delicadeza de pensar qué recorrido hicimos, qué pensamos, qué intereses tenemos. Siempre es más fácil apoyarse en la apariencia, en el preconcepto. Hasta nuestro estado civil nos condiciona y ni hablar la maternidad. La verdad, es que ser mujer es complejo en un mundo predominantemente determinado por la mirada de una tácita supremacía masculina. Muchas veces incluso reforzada por otras mujeres. Un mundo en el cual seguimos recibiendo menor salario sólo por ser mujeres. En un mundo donde algunos hombres nos matan, nos queman, nos acosan simplemente porque a fin de cuenta nos consideran un bien más.
Lo cierto es que juntas las mujeres nos potenciamos. Deberíamos hacer más cosas juntas y por nosotras, dejar pasar la primera impresión y darnos crédito. Ya se hizo mucho pero quisiera que mis sobrinas (reales y postizas) (o una hija?) tengan el camino más fácil. A fin de cuentas las mujeres determinamos los hombres que nos rodean, padres, hermanos, hijos, novios; esposos, amigos. No me quiero poner mística ni extremista pero sin dudas la mujer transforma todo.


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