Contemplarse y dar un salto de fé

En el trajín de la rutina cotidiana, algunas veces perdemos el don de la contemplación pero lo cierto es que la vida está en constante movimiento y cuando menos te lo esperás el amor te sorprende de forma inusitada demostrándote que es la energía fundante de todas nuestras acciones.

Mi hermano, mi gran amigo, un 1 de Agosto me contó que había decidido casarse. Que de un tiempo a esta parte se siente feliz porque encontró una compañera de ruta para encarar el ambicioso proyecto de compartir la vida.

Recuerdo que en ese momento no pude parar de llorar de emoción, de verlo tan feliz, de caer en la cuenta de que hemos compartido cada paso que dimos, cada sentimiento que me atravesó el cuerpo y la mente en toda mi vida.

Ver feliz a una de las personas más hermosas y bondadosas, en la más pura y honesta forma, le devuelve a la vida una gracia que se veía difusa. Mi hermano es así. Al margen de que yo lo ame. Supongo que nunca voy a entender algunas cosas de esta vida pero cada día me es absolutamente claro que aunque no te dé de comer, lo único que te mantiene en pié, es el amor.

Los Savini-Ceriani siempre fuimos muy afortunados porque el amor siempre ha rebozado en nuestra familia, incluso creo que papá estará por acá acompañádonos y compartiendo con nosotros porque hoy estamos muy felices de sumar a Vero y a todo el amor que viene con ella. (El deal esta cerrado Vero, ya firmamos la “transferencia” y acuerdos son acuerdos, eh)

Vero, Gabi, les deseo mucha felicidad en este nuevo camino juntos. Que puedan contemplarse cuando quieran reventarse y que crezcan juntos como individuos inspirándose lo mejor de cada uno en el otro.




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