De viajes y faros



Aeropuerto de México DF
Aeropuerto de Houston












Sinceramente me gusta mucho viajar. Me gusta detenerme a observar a la gente en los aeropuertos. Me gusta ir conociendo las mejores formas de viajar y disfruto el regocijo de la simple victoria de contar con la ropa adecuada en el momento adecuado.

Los aeropuertos siempre me sorprenden, por sus detalles inesperados. Y también porque de algún modo son exactamente una mini representación de sus ciudadanos originarios. El glamour de Abu Dabi contrasta con el aeropuerto de Bogotá o el de Guadalajara. Y el de Sukotai en Thailandia te deja claro en la primer mirada que llegas a pasarla bien porque parece un quincho de chacra más que un aeropuerto.

Confieso que de tanto en tanto extraño a mis queridos ingleses -y sus aeropuertos con olor a canela-, quienes siempre me han tratado bien, ni siquiera me preguntaron muchas cosas en migraciones y cuando tenía residencia hasta me daban la bienvenida al llegar a UK. En Argentina creo que van aprendiendo, como ciudadanos globales somos niños y estamos aprendiendo. Y todos los niños se equivocan mientras aprenden, es una máxima. En lo personal, soy una enamorada de mi patria asi que siempre le encuentro el lado bueno a volver a casa. Y acá viene la idea que me anda dando vueltas, la idea del ancla, aunque mientras lo escribo me doy cuenta que es un Faro lo que tengo en mente.

Creo que cuando uno viaja, la pasa mucho mejor si tiene un Faro que le muestre a dónde volver. Siempre dije que yo me pude ir de chiquita de mi casa a estudiar porque mi casa, mi familia, siempre estaban detrás mío dándome aliento, fuerza, seguridad de que ese era el camino indicado. Sin dudas no era el más fácil porque dejar la seguridad de tu casa y enfrentarte con la rotura de un calefón por ejemplo, no es algo que tenías en mente ante la glamorosa idea de vivir sola con 17 años. Pero el punto es que mi familia fue mi faro. Me marcó el norte y el origen. La brújula que me señaló de dónde vengo y ha definido quien soy y hacia dónde voy.

Espero que la vida me muestre mi Faro. Porque uno quiere "faro propio" (bueno, voy un intento que fue "agua" en el "Carrera naval" asi que no cuenta). Y ya estamos en edad de dejar de usar el faro de nuestros padres. Simplemente porque caí en la cuenta que ese faro siempre va a estar. Como decía papá: "esta es tu casa, acá siempre podés volver" Y con esa excusa se resistía a hacer de mi habitación un estudio para colocar bibliotecas y libros. Ahora lo pienso y me da mucha ternura tanto amor de mi familia.

En fin, después de todo, de eso se trata, de andar por el mundo sabiendo que uno puede volver y sobre todo de que te esperan.



Aeropuerto de Dallas
Aeropuerto de Abu Dabi

Aeropuerto de Manizales, Colombia
"the moment of truth" (Houston)
Aeropuerto de Guadalajara


Aeropuerto de Bogotá, Colombia
Aeropuerto de SukoTai

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