Las rutinas de Londres - Parte 2
Sigamos. Ya hace casi tres meses que estamos acá y obviamente se viene la Navidad y el Año Nuevo. Como no tenemos un mango el regalo va a ser más bien escaso, digamos virtual. virtual estilo pasear y caminar y cenar en caso a las luz de las velas románticas (que más que románticas ahorran electricidad). El centro de Londres, y sus markets se visten de navidad estilo anglosajón/europeo: muchas luces, mucho consumo, renos gigantes que por primera vez tienen sentido, christmas markets donde venden las mismas boludeces que en bariloche, villa la angostura o mar de las pampas. Sin embargo una navidad fría tiene mucho más sentido que la nuestra: no me malinterpreten, es mucho más divertida nuestra navidad, pero un pino, renos, y un Papa Noel abrigadísimo en el verano latinomericano tiene menos sentido que un tornillo vestido de barrilete. Acá en cambio la cosa cierra. Chocolates y turrones está bueno cuando hace 1 grado no cuando hace 35 y no sopla una brisa. Propongo entonces abandonar la mentira y apuntar a hacer las cosas bien. En vez de renos, caballos, en vez de rojo y blanco, no sé, algo más a lo brasuca, de blanco, en patas, en cuero, sin barba y sin gorro. También abandonar el pino europeo por algo más simbólico, un ceibo, una palmera, un ombú en miniatura. Acá cerca hay un market de flores, los domingos, el Columbia Road Flower Market. El otro era todo pino navideño, gigantes, que la gente subía a sus coches o arrastraba por la calle. En Covent Market hay un reno gigante de mimbre o no se qué. Tiene lógica. En los mercados venden algo que realmente es muy bueno, le dicen Mulled Wine. Es vino caliente con especias y naranja, canela, pimienta y no se que otra cosa. Es muy bueno, y claro, tiene sentido cuando hace 0 grado, con calor puede ser espantoso.
Repito, londres es esencialmente fea. Las zonas con más onda, por ejemplo, en el este (el oeste es la zona de clase alta más tradicional) no dejan ser bajas y con onda a barrio desprolijo, con alguna chimenea industrial abandondada en el fondo o vía de tren cerca, ladrillo inglés y ese tipo de cosa. Ahora sí, que venden cosas copadas las venden. Lo más sofísticado o artesal de Palermo acá parecería super elistista y conservador. Es decir, una remera de diseñador supera los 80/100 pesos seguro. Bueno, acá hay miles de cosas así, negocios vintage por todos lados (vintage de en serio, con ropa usada de los 70 y 80), con ropa de estilo de los 60, retro, de diseñador, etc. En Camden Market hay un negocio para ravers exclusivo, ropa para como te quieras vestir, y claramente así la gente se viste. La impresión que me da es que entre los jóvenes estilo y marca están bastante disociados: no como en Argentina donde las minas bien compran jeans o ropa en a lo sumo 3 negocios. Eso me gusta.
Muchos pensarán que el primermundismo londinense se revela a cada paso. No es tan así. A veces camino por la calle y podría estar en cualquier barrio de clase media. Pero hay detalles. Las paradas de colectivo te dicen cuando viene el próximo bondi, los carteles son plasmas gigantes, todo el mundo parecería tener un iphone, una blackberry o un Playstation portatil, todos parecerían tener una linda notebook o netbook sin problemas para sacarla en cualquier lugar. Los policías andan sin revolver, la mayoría, baston, gas pimienta y esposas. y si jodes salen 5 de abajo de la tierra al toque. Yo me sorprendo de la cantidad de consumo que hay: en todo lugar hay negocios, de lo que quieras, de la cosa más absurda, restaurantes de todo tipo, precio y tamaño, de ropa, libros, mapas, celulares, lo que sea. Daría la impresión que la mayoría de la gente trabaja vendiendo o atendiendo, para luego comprar y ser atendido. La sociedad de consumo y de servicio, donde el suedo mínimo facilita a la mayoría a acceder a lo que en ARgentina es solo a partir de la clase media baja.
Mis días son extraños comparados con Argentina. Voy en bici a la facu, unos 3/4 kilómetros que la verdad no se sienten si no fuese por el frío. La clave es estar abrigado lo justo, si te pasás transpirás, si te quedás corto de cagás de frío. Después leo, escribo, doy clases, leo y escribo, voy a la biblioteca, imprimo, leo, escribo. No está mal. No tengo horarios fijos salvo cuando doy clase, entro cuando quiero, salgo cuando quiero, voy si quiero. Yo me impuse una rutina cuasi oficinistica para mantenerme en sintonía con la realidad: entro entre 10 y 10 y media, y salgo a las 7. Los ingleses a las 5 desaparecieron religiosamente. Al pub a beber claramente. Es solitario y eso es lo más difícil. Si pudiese tener algún amigo de los buenos a mano, es decir, una vida social ya armada, sería inmejorable. Al no tenerla la libertad a veces se disfruta menos.
El otro aspecto que destaco de toda esta experiencia es mi convicción del valor de lo nuestro. Lo nuestro en sentido amplio. Académicamente los ingleses no nos subestiman, creo que nos subestimamos más nosotros mismos. La educación en Argentina es muy buena, incluso superior a la europea en muchos aspectos. Teóricamente estamos muchos mejor formados, más capacitados. La diferencia no está ahí, sino en la investigación. El nivel de investigación es altísimo acá, en cuanto a gente trabajando en ella, fondos y contactos con empresas y gobierno. Sin investigación estamos fritos. Después me convencí del todo de la identidad latinoamericana. Quien no cree en ella que venga a Europa. Con esto no quiero decir que todos tenemos que ser amigos, o que no se puede ser amigo de un europeo. Eso sería ser idiota liso y llano. Pero cultural, política y socialmente compartimos mucho, al punto que es imposible de transmitir a un europeo. Sin duda que en los valores de los argentinos hay una presencia de valores y estilos descendientes de Europa. En otros lugares de Latinoamérica prevalece lo mismo pero con EEUU. Pero pensar que tenemos alguna mayor similitud con un europeo (sea español, italiano o ingles) que con otro latinoamericano me da mucha gracia (y al europeo también le daría). La misma gracia que me dan los ingleses que me dicen que ellos se sienten ingleses pero no europeos. Y me da la sensación que la integración latinoamericana, sudamericana o conosuriana, es algo bueno, útil y necesario. Si estos tipos se unieron, con 30 idiomas de por medio, odios ancentrales, guerras genocidas, cultura diferentes, nosotros, los latinos, deberíamos poder hacerlo con mayor sencillez. Si nos cuidamos entre nosotros, creanmé que estos tipos nos van a ayudar menos.
bueno, esto por hoy.
Repito, londres es esencialmente fea. Las zonas con más onda, por ejemplo, en el este (el oeste es la zona de clase alta más tradicional) no dejan ser bajas y con onda a barrio desprolijo, con alguna chimenea industrial abandondada en el fondo o vía de tren cerca, ladrillo inglés y ese tipo de cosa. Ahora sí, que venden cosas copadas las venden. Lo más sofísticado o artesal de Palermo acá parecería super elistista y conservador. Es decir, una remera de diseñador supera los 80/100 pesos seguro. Bueno, acá hay miles de cosas así, negocios vintage por todos lados (vintage de en serio, con ropa usada de los 70 y 80), con ropa de estilo de los 60, retro, de diseñador, etc. En Camden Market hay un negocio para ravers exclusivo, ropa para como te quieras vestir, y claramente así la gente se viste. La impresión que me da es que entre los jóvenes estilo y marca están bastante disociados: no como en Argentina donde las minas bien compran jeans o ropa en a lo sumo 3 negocios. Eso me gusta.
Muchos pensarán que el primermundismo londinense se revela a cada paso. No es tan así. A veces camino por la calle y podría estar en cualquier barrio de clase media. Pero hay detalles. Las paradas de colectivo te dicen cuando viene el próximo bondi, los carteles son plasmas gigantes, todo el mundo parecería tener un iphone, una blackberry o un Playstation portatil, todos parecerían tener una linda notebook o netbook sin problemas para sacarla en cualquier lugar. Los policías andan sin revolver, la mayoría, baston, gas pimienta y esposas. y si jodes salen 5 de abajo de la tierra al toque. Yo me sorprendo de la cantidad de consumo que hay: en todo lugar hay negocios, de lo que quieras, de la cosa más absurda, restaurantes de todo tipo, precio y tamaño, de ropa, libros, mapas, celulares, lo que sea. Daría la impresión que la mayoría de la gente trabaja vendiendo o atendiendo, para luego comprar y ser atendido. La sociedad de consumo y de servicio, donde el suedo mínimo facilita a la mayoría a acceder a lo que en ARgentina es solo a partir de la clase media baja.
Mis días son extraños comparados con Argentina. Voy en bici a la facu, unos 3/4 kilómetros que la verdad no se sienten si no fuese por el frío. La clave es estar abrigado lo justo, si te pasás transpirás, si te quedás corto de cagás de frío. Después leo, escribo, doy clases, leo y escribo, voy a la biblioteca, imprimo, leo, escribo. No está mal. No tengo horarios fijos salvo cuando doy clase, entro cuando quiero, salgo cuando quiero, voy si quiero. Yo me impuse una rutina cuasi oficinistica para mantenerme en sintonía con la realidad: entro entre 10 y 10 y media, y salgo a las 7. Los ingleses a las 5 desaparecieron religiosamente. Al pub a beber claramente. Es solitario y eso es lo más difícil. Si pudiese tener algún amigo de los buenos a mano, es decir, una vida social ya armada, sería inmejorable. Al no tenerla la libertad a veces se disfruta menos.
El otro aspecto que destaco de toda esta experiencia es mi convicción del valor de lo nuestro. Lo nuestro en sentido amplio. Académicamente los ingleses no nos subestiman, creo que nos subestimamos más nosotros mismos. La educación en Argentina es muy buena, incluso superior a la europea en muchos aspectos. Teóricamente estamos muchos mejor formados, más capacitados. La diferencia no está ahí, sino en la investigación. El nivel de investigación es altísimo acá, en cuanto a gente trabajando en ella, fondos y contactos con empresas y gobierno. Sin investigación estamos fritos. Después me convencí del todo de la identidad latinoamericana. Quien no cree en ella que venga a Europa. Con esto no quiero decir que todos tenemos que ser amigos, o que no se puede ser amigo de un europeo. Eso sería ser idiota liso y llano. Pero cultural, política y socialmente compartimos mucho, al punto que es imposible de transmitir a un europeo. Sin duda que en los valores de los argentinos hay una presencia de valores y estilos descendientes de Europa. En otros lugares de Latinoamérica prevalece lo mismo pero con EEUU. Pero pensar que tenemos alguna mayor similitud con un europeo (sea español, italiano o ingles) que con otro latinoamericano me da mucha gracia (y al europeo también le daría). La misma gracia que me dan los ingleses que me dicen que ellos se sienten ingleses pero no europeos. Y me da la sensación que la integración latinoamericana, sudamericana o conosuriana, es algo bueno, útil y necesario. Si estos tipos se unieron, con 30 idiomas de por medio, odios ancentrales, guerras genocidas, cultura diferentes, nosotros, los latinos, deberíamos poder hacerlo con mayor sencillez. Si nos cuidamos entre nosotros, creanmé que estos tipos nos van a ayudar menos.
bueno, esto por hoy.

Comentarios