Las rutinas de Londres - Parte 1

A pedido de un puñado de lectores (y por un puñado me refiero al puño de alguien que trabajó en la fábrica de Matarazzo conmigo y al que solo le quedaban dos dedos después de buscar fideos donde no había que) voy a resucitar mi espíritu blogger y contar cómo es vivir en Londres.
Bueno, empecemos por lo no tan bueno. Londres es rara. Le falta la personalidad de Paris, de Roma o de Buenos Aires. Le falta la pausa y la estética. Cafés parisinos, pizzerías porteñas, algo. Una cultura propia. Mirada desde afuera Londres tiene la cultura de un shopping, de un aeropuerto ultratransitado. La gente pareciera que está de paso, que va al algún lado, que viene a Londres para algo. Londres es funcional, impersonal y por sobre todo, cara.
Se extiende a lo largo y no a lo alto, saliendo de la City, el microcentro financiero londinense, no hay edificios altos. Rara vez un edificio tiene más de 4 o 5 pisos. Y una vez que uno esta a veinte minutos del centro, es decir, a la altura de un Palermo en BA, las casas tienen los tipicos tres pisos londinenses. Esto le da un toque suburbano interesante, la hace más amistosa. A media hora de la locura de Picadilly Circus y Oxford Street pareciera que se está en Villa Urquiza, o en un barrio cualquiera. ¿Cómo es que esto es posible? Principalmente creo que porque el sistema de transporte es brillante. La frecuencia de subtes y colectivos es increíble. De día es de menos de 5 minutos y de noche de 15 o menos. Y en bicicleta, como me muevo yo, las distancias se achican muchísimo, ayudadas por el hecho de que no hay ni un pozo en la calle, rara vez un desnivel, y la geografía es plana, y que se distingue las bicisendas y los carriles para colectivos y taxi (y no te ocurra meterte con el auto en un de esos carriles, camará automática, 60 pounds de multa, si no pagas en 14 días 120, dps 180 y a llorar a la iglesia). Así que todos en bici a bajar la guata (como diría un amigo chileno) y a ahorrar (porque es caro, un boleto de colectivo seis pesos y el de subte 10, ida solo).
Lo que si es bueno es que tiene muchos parques, estratégicamente puestos hay parques chicos, grandes, y gigantes, donde los londinenses hacen (hacemos, ojooooo, como te dicen!) su vida al aire libre. Los fines de semana con sol y calorcito es siempre, y en todos lados, una cosa como los bosques de palermo. Y no hay solo un parque así, hay decenas. Eso es fantástico.
Después es increíblemente multicultural y racialmente diversa. No puedo dejar de pensar que los argentinos y los porteños nos costaría ver tanta diferencia en nuestras calles. Si muchos dejaban ver la hilacha con los hermanos latinoamericanos querría ver que harían si fuese como acá: negros de todo el mundo, de Africa, del Caribe, vestidos con sus ropas y hablando en sus lenguas, árabes, turcos, judíos, polacos, latinos, mujeres tapadas de pies a cabeza, indios, pakistaníes, jaimaquinos y blancos. Si uno se sube el subte o al colectivo, en cualquier lado y lugar, de 10 personas, 7 son facilmente no inglesas (y de las 3 que quedan no tienen porque ser ingleses blancos). Eso genera obvio ghettos culturales pero también lo acostumbra a uno a la tolerancia y a la diversidad. Un ruso te vende muebles usados, al lado un jamaiquino te ofrece una bici y te compras morfi en el almacén de un turco. Creo que así fue Buenos Aires en el 1900, en 1930. Burbujeante de gente que venía. Bueno, así es acá. Esto, a pesar de que la gente no tiene la cultura de reunirse con amigos a compartir una pizza o algo así, o de salir a llenar restaurantes a pesar de cualquier crisis, permite que haya de todo. Comida, ropa, gustos, lo que quieras comer, como quieras vestirte. La moda acá es ecléctica a más no poder. Y a nadie le importa. Podría estar vestido totalmente de terciopelo rosado y andar tranquilo.
Después obviamente hay eventos continuos, las bandas grandes tocan casi semana de por medio, intelectuales dan charlas (en este primer mes vimos a Castells, no conseguimos entradas para Chomsky, habló Correa (presidente de Ecuador) y se viene Zizek. Todas gratis, solo hay que conseguir la entrada). Se puede comprar cualquier cosa, literamente cualquier cosa.
Todo tiene un precio pero con la guita no se jode. ¿Cuánto sale? 1.87. El tipo pone la mano hasta que le des el último centavo y te devuelve los tres. ¿Cuánto trabajaste? Dos horas y media. Dos horas y media, en blanco, al sueldo correspondiente. La municipalidad paracen un banco, casi todo se puede hacer por internet pero si vas nunca esperas mas de 15 minutos. Ellos putean con el sistema de salud, que es totalmente público (salvo el dentista), y reconozco que tiene sus cosas (no es como en ARgentina donde llamás a OSDE y un médico viene a tu casa a chequearte la tos, acá ver a un médico cuesta, primero la nurse, y a un especialista, solo vía el clínico si ella/él lo considera), pero al lado del sistema público argentino funciona, no es un sufrimiento al que solo se exponen los pobres.
Y lo que siempre voy a recalcar es que para los ingleses un argentino es un objeto de curiosidad. ¿Por qué? Porque no se ven seguido, porque sudamérica es lo más lejano que se les puede ocurrir, lo distinto, lo inusual. Es donde hay pobreza pero la gente es feliz a pesar de ello, donde las mujeres son lindas, donde el clima es bueno y los paisajes impresionantes. Romántica idea, lo sé, pero oculta algo de verdad. Acá todos tienen todo, autos caros, blackberrys, iphones, plasmas, laptops, y a pesar de eso, ahí andan...(y esto de que creen que los argentinos/as somos estéticamente bellos ya los escuché varias veces, pero claro, verme a mí genera esas sensaciones). Un chino, un árabe, un indio, un negro. Todo eso es común. Un sudaca no tanto.
Bueno, me cansé, me tengo que ir. Sigo pronto, hay más por contar.


Comentarios

Xicoatl dijo…
Que buenos recuerdos me trajo tu entrada. Saludos.

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