Adiós a un patriota
Me entristece la muerte de Alfonsín. Pero me entristece menos porque veo que se lo despide como a un patriota republicano, un tipo que hasta último momento participó, moderó, recomendó en política , un tipo con ideales democráticos sanos y reales. Un tipo que va a ser un prócer no por haber sido perfecto en lo moral o en sus decisiones. Cualquiera con un dedo de frente sabe que esa es una construcción histórica. Alfonsín murió lentamente en la casa donde vivió toda la vida. Eso ya me dice algo si lo comparo con muchos de los "líderes" políticos (por favor...) actuales. También estoy hablando parcialmente de memoria pero no por eso sin racionalidad. En todos los sectores donde me ha tocado moverme, la gente de mi edad, años más, años menos, sin importar clase o nivel educativo, muestra una ignorancia relevante a lo político asombrosa. Han suscripto sin distinción a la peor parte de lo que Castells llama "Media Politics". Una política apartidaria, icónica y personalista, donde cualquier figura que puede ser mediáticamente carismatizada tiene potencial de líder popular, sin importar ideas, ideales, historias personales. Una política, que como la televisión, no tiene historia porque a través de ella se "cuenta" la historia. Una política de extremos, de santos contra demonios, es decir, algo que ya no es política sino mitología, catequismo ortodoxo existente tanto en la ingenua (más bien cínica) derecha neoliberal con sus tecnócratas "hijos de", como en la mediocre izquierda populista. Pero a no confundir, no quiero decir que no haya santos (pero sí que son muy pocos) ni demonios (de estos la historia argentina tiene varios), lo que digo es que la mayoría juega en el medio. Alfonsín era un tipo que entendió la política en estos términos y trató de hacer lo mejor con ella. Pactó, tranzó, negoció en lo que se puede negociar. A veces se equivocó y en otras no. Los mediocres le reclaman la ley de Punto Final y Obediencia Debida que le dio perpetua a los genocidas miserables de la Junta pero que perdonó al resto. Se olvidan que Alfonsín recibió un país en llamas, un país que desde hacía 20 años había estado destruyendo sus instituciones republicanas una por una. No el país de hoy, que bastante golpeado esta, sino uno mucho peor, donde militares fascistas, mentirosos e ignorantes, y sus cómplices civiles, llenaron todos los cargos habidos y por haber. Un país acostumbrado a la violencia callejera, a tanques en las calles, a chequeos de documentos, a atentados terroristas, a guerrilla urbana, a desapariciones y torturas. Se olvidan que ni en Brasil, ni en Chile, ni en Uruguay, ni en España, un solo militar fue condenado por sus crímenes. Que Pinochet se murió y le dieron entierro de Estado. Alfonsín no pactó con esos y hoy el puto de Videla no puede caminar por la calle. También se olvidan y confunden democracia con estabilidad económica solamente. Esto es una parte muy importante. Pero lo político y lo social es clave. Esa fue la diferencia en el 1989 y en el 2001, el colapso económico no produjo un colapso político que sacara a los militares de sus cuarteles donde muy bien están. Supongo que afortunadamente la mayoría de mi edad puede olvidarse de la fragilidad institucional que históricamente asoló a la Argentina y enfocarse sólo en la economía.
Hay mucho más para discutir, el Pacto de Olivos, la hiperinflación, etc, etc. No tiene sentido. Alfonsín con seguridad sabía de sus errores mejor que cualquiera de nosotros, donde la mayoría no levantó un libro de historia desde tercer año.
Pero si podemos darnos el lujo de criticar, de votar, hay que entender que hubo gente que se cargó ciertas banderas al hombro y las defendió lo mejor que pudo, y a veces, mejor que el resto.
Y el que tiene dudas que agarre un libro de historia (no un diario, no una revista ni el manual Kapelutz) y se deje de joder.
Hay mucho más para discutir, el Pacto de Olivos, la hiperinflación, etc, etc. No tiene sentido. Alfonsín con seguridad sabía de sus errores mejor que cualquiera de nosotros, donde la mayoría no levantó un libro de historia desde tercer año.
Pero si podemos darnos el lujo de criticar, de votar, hay que entender que hubo gente que se cargó ciertas banderas al hombro y las defendió lo mejor que pudo, y a veces, mejor que el resto.
Y el que tiene dudas que agarre un libro de historia (no un diario, no una revista ni el manual Kapelutz) y se deje de joder.

Comentarios
Saludos chicos.
Mioto, un abrazo grande.
Un abrazo para uds 2! Rezo por uds dos Romi y Ale. Los quiero! Santi.